lunes, 6 de abril de 2015

Bloque I: Tema 3: Implicaciones de las relaciones sexuales en la adolescencia

Implicaciones de las relaciones sexuales en la adolescencia

Las relaciones sexuales forman parte de la vida del ser humano, son la base de la reproducción, además de contribuir a la estabilidad de las parejas y a un acercamiento más íntimo.
Sin embargo, requieren de una responsabilidad compartida. De ahí que sea indispensable que los adolescentes cuenten con información y orientación. Esto evitará una consecuencia como podría ser un embarazo no planeado o sufrir el contagio de una infección de transmisión sexual (ITS), que puede cambiar la vida de una persona para siempre.
A edad temprana, es decir, entre los 10 y 19 años, el cuerpo de la mujer no se ha desarrollado lo suficiente para proveer nutrimentos adecuados a un ser que se desarrolle dentro de su vientre, tampoco tiene la madurez física ni emocional que el parto exige.

De ahí un embarazo en edad temprana se considera de alto riesgo. Además, el ser vivo que se concibe en esa edad tiene más riesgo de presentar malformaciones o de ser muy pequeño para sobrevivir, y la madre adolescente puede tener más riesgos de enfermar durante el embarazo y presentar problemas en el parto.
El nacimiento de un bebé implica alimentarlo, vestirlo y educarlo; hacerse responsable de él. Esto conlleva gastos, en primer lugar, y no siempre los adolescentes tendrán el apoyo familiar para poder cumplir con tal responsabilidad.
Existen medidas para tener relaciones sexuales de una manera responsable, sin la consecuencia de un embarazo no planeado o alguna infección de transmisión sexual (ITS).

Estas medidas incluyen, entre otras, el uso de métodos que evitan los embarazos no planeados. Un método anticonceptivo es el que impide o reduce la posibilidad de que ocurra la fecundación al tener relaciones sexuales.
Generalmente, implica el uso de dispositivos o sustancias que tienen, según cada caso, diferentes niveles de efectividad.

Para prevenir las infecciones de transmisión sexual es fundamental protegerse. No usar esta protección aumenta el riesgo de contagio de una de esas infecciones. Algunas de las cuales provocan serios problemas de salud e incluso la muerte.

El uso del condón es un método anticonceptivo que, además de evitar embarazos, también previene el contagio de infecciones de transmisión sexual como: VIH, papiloma humano, sífilis, gonorrea o herpes genital, entre otras.


El síndrome de inmunodeficiencia humana (VIH). Ataca el sistema de defensa de las personas que son infectadas y las deja desprotegidas contra cualquier microorganismo, incluso aquellos que normalmente no causan infecciones ni enfermedades. De ese modo, quien padece sida se ve expuesto a enfermedades o infecciones que no afectan a una persona sana.

Este virus afecta las células de defensa de nuestro cuerpo. Una vez que el virus infecta un organismo puede derivar en sida. En el cuerpo, el virus se aloja en la sangre, en los fluidos de los órganos sexuales y en la leche materna.

Este virus se puede transmitir de tres maneras:
Sexual: al tener contacto sexual no protegido con una persona con VIH.
Sanguínea: transfusiones de sangre o sus derivados que tengan ese virus, por algún trasplante de órganos con VIH y por compartir agujas o jeringas con personas infectadas.
Perinatal: una mujer embarazada y con VIH puede transmitir el virus al bebé en cualquier momento del embarazo, durante el parto a través del canal vaginal y a través de la leche materna durante la lactancia.
Pueden adquirir el virus las mujeres, los hombres, los jóvenes y los niños que se expongan a cualquiera de las formas fe transmisión, sin importar la raza, la orientación sexual, ni el nivel socioeconómico de las personas.

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La sexualidad

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